He estado reflexionando sobre el proceso que implica calibrar el pH del agua.
A menudo requiere probar diferentes fórmulas, hacer ajustes, esperar, establecer y aceptar un margen de error.
Para balancear el agua, es necesario contar tanto con una fórmula neutral como con otra que pueda contrarrestar el desequilibrio, la descompensación.
Dependiendo qué factores le desbalancearon, se ajusta… y se reajusta.
La conducta humana alrededor del cuerpo de agua, lo que cae al fondo de ella, lo que le impacta y lo que se cultiva en ella influyen en su balance. La exposición a toxinas es particularmente perjudicial.
Casi no hace falta establecer la analogía entre este proceso y la manera en que recalibramos nuestras vidas. La reflexión se establece por sí misma. Al fin, también somos cuerpos de agua.
Reconozco que la dinámica de balancear constantemente nuestras vidas es difícil, mas es preciso recordar que la “p” en pH proviene de la palabra francesa puissance, que significa fuerza. La fuerza de transformar.
Más difícil aún es, tener que reconocer que no sentirnos en equilibrio constante forma parte del proceso hacia conseguirlo. Mas en esos momentos es cuando podemos ofrecernos la oportunidad de explorar nuevas formas de vivir y crear fórmulas que nos lleven a un mejor sentido de balance.
Redefinir esos momentos como oportunidades de calibrar es una forma sutil de auto-empatía. Reconocer que transformarnos implica aceptar el margen de error, y que cada ajuste es parte del camino puede ser en sí mismo parte del ejercicio.
Algunos ajustes en el pH de nuestras vidas pueden ser tan tenues como:
•Irnos a dormir más temprano para obtener más horas de sueño
•Honrar nuestra intuición para decir que no; y observar cómo reacciona el cuerpo
•Comer una comida nutritiva después de haber pasado por un periodo de descompensación alimentaria
•Establecer una rutina de alimentación un poco más consistente
•Movernos después de dos días de descanso; o descansar después de dos días de movimiento
Es válido no sentirse en balance.
Y también es válido liderar nuestra vida, conducir nuestros propios experimentos, ajustar, esperar, y aceptar un margen de error.
Con cariño,
Noelia